Las persianas son elementos muy necesarios en el hogar por muchas razones: nos protegen del sol excesivo, de la lluvia y nos aportan privacidad. No obstante no siempre las cuidamos como se merecen, entre tirones y brusquedades varias.

Porque las persianas también se estropean, se bloquean, se rompen o se atascan. En parte por el paso del tiempo, el desgaste y en parte por el mal uso que les damos. Sin mencionar que probablemente muchos de nosotros no les hacemos su oportuno mantenimiento para mantenerlas al 100%. Desafortunadamente nos damos cuenta de su gran utilidad cuando se estropean.

Pero, ¿cuáles son los problemas más habituales y que más influyen en el mal funcionamiento de las persianas? Hoy te vamos a explicar los más comunes en este Blog…

Atascos

El principal problema con las persianas son los atascos. En este caso conviene revisar que las lamas no se hayan salido de las guías, o situadas entre las mismas.

A simple vista es un problema sencillo de solucionar, pero si lo prefieres puedes contactar con una empresa profesional en persianas como Grupo Tei.

Si lo queremos solucionar por nuestra cuenta, lo único que tendríamos que hacer es buscar la lama que está en una posición incorrecta y habrá que determinar si la podemos corregir, porque en casos extremos, no nos quedará otra que reemplazarlas.

Persianas que ni suben ni bajan del todo. 

Si las lamas no están atascadas, entonces existe la posibilidad de que la cinta no esté colocada de forma correcta.

En este caso vamos a enrollar la persiana para asegurarnos de que el muelle interior ha llegado a su tope. Para solucionar el problema, debemos de seguir todo el recorrido de la cinta para ver si encuentra en buenas condiciones.

 

La persiana no se mantiene

Esto pasa cuando la pestaña del recogedor no sujeta la cinta. Para resolverlo, debemos retirar el recogedor de la pared o abrirlo (cuando es exterior abatible). Entonces tenemos que fijarnos en que la cinta pasa por una rendija del recogedor que tiene una pestaña pequeña que la traba.

Intentaremos cerrar o rectificar esta pestaña, de manera que quede casi pegada a donde pasa la cinta, y con cuidado de no cerrarlo del todo ya que, de lo contrario, la cinta no tendrá sitio para deslizarse.

Las lamas de la persiana están rotas

Esto es más frecuente en zonas con granizo de gran tamaño, donde los impactos terminan rompiendo la superficie de las lamas, y esto, además de perjudicar su apariencia estética, termina dificultando el funcionamiento práctico del equipamiento.

Si este es tu caso, lo sentimos, pero no te quedará más remedio que reemplazar las piezas rotas si quieres que la persiana funciones perfectamente.

Persiana caída

Y terminamos con este problema que suele deberse a que el eje de la persiana no es capaz de apoyarse en sus soportes y se cae todo el rato.

Puede ser que estos soportes se hayan estropeado, o que no sean capaces de aguantar el peso. Aunque los podamos reparar, ante cualquier síntoma anómalo deberíamos de cambiarlos, tan solo por si acaso.

Y en ese momento es cuando puedes contactar con los profesionales de Grupo Tei que ofrece una división específica en la reparación e instalación de persianas para viviendas, locales comerciales y oficinas. Llámanos al 91 260 79 27.