La persiana de interior es una tendencia en alza en la decoración de ventanas, que incluso ha robado protagonismo a la cortina tradicional. Su diversidad de formatos y modelos, su fácil manejo y su sencillo mantenimiento son sus grandes ventajas.
La persiana de interior comenzó a utilizarse en espacios públicos, comercios y centros de trabajo por su sencillo mantenimiento, ya que sólo exige una limpieza regular mediante un paño humedecido. Sin embargo, desde hace algo más de una década, ha irrumpido con fuerza en los hogares de todo el mundo, porque el consumidor ha vislumbrado sus posibilidades decorativas y ha captado ese mensaje de serenidad y funcionalidad que transmite a cualquier ambiente, inspirado en la máxima de la filosofía Zen: menos es más.
En el universo de la persiana de interior existe una gran variedad de formatos, modelos y materiales que se ajustan a los diferentes tamaños de las ventanas, y que se adaptan a las funcionalidades y estilos de las distintas estancias. Dentro de este amplio abanico de posibilidades decorativas, destacan: la persiana enrollable, el panel japonés, la persiana vertical, la veneciana y una alternativa sostenible denominada “silver screen”, persiana enrollable con un material específico que absorbe el calor y el frío.

Un modelo para cada estancia

La persiana enrollable es la categoría más popular, pues admite todo tipo de tejidos, si bien el screen y el polyscreen (compuesto por poliéster y PVC) son los más solicitados. El primero es un tejido técnico, ignífugo e impermeable que permite una perfecta gestión de la luz, preservando la intimidad en el interior y manteniendo las vistas exteriores. De manera que la persiana enrollable con tejido screen responde muy bien en diferentes estancias de la casa: en la cocinas, por su condición de ignífugo; en los baños, por su carácter impermeable; en la habitación de los niños, por su sencillo manejo; y en los salones, ya que se adapta a todo tipo de ventanas (tanto con puertas abatibles como correderas).
El panel japonés es otra de las opciones, muy de moda en la actualidad, y que es perfecto para cubrir ventanas grandes. Sus principales ventajas son su versatilidad, ya que se puede emplear también para separar espacios en estancias polivalentes, y su facilidad para intercambiar unos paneles por otros (sólo hay que despegarlos de su soporte y sustituirlos por los nuevos).
Las verticales y las venecianas cierran el abanico de propuestas. Las primeras, también llamadas de girasol por el giro que hacen sus lamas, son idóneas para la decoración de estancias con grandes ventanales, y admiten gran variedad de tejidos: traslúcidos, opacos, ignífugos, etc. Por su parte, la persiana de interior veneciana resulta perfecta para ventanas de tamaño reducido, como suelen ser las de la cocina y el cuarto de baño. Destaca la doble funcionalidad  que aporta su regulación de las lamas, permitiendo tan solo la entrada de la luz deseada.
La gama realizada en madera presenta la autenticidad y la elegancia de este material noble que nunca pasa de moda. La veneciana de madera puede ser una opción inmejorable en un dormitorio, siempre que la ventana sea pequeña, pues el peso del material complica su manejo y el repliegue de la persiana. La colección de venecianas de aluminio cuenta con una amplia oferta de colores, y resulta ideal en estudios y despachos.

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