Pintura:Efectos del color en la arquitectura de interiores
Los colores desempeñan su papel en el curso de una vida y todos, en su conjunto, ayudan a asegurar una vida normal, por ello, no nos equivocamos al decir que el estímulo proporcionado por un color determinado, afecta al organismo entero. La visión constante de unos colores que luchan entre sí o que hieren nuestra sensibilidad o gusto personal, puede producir efectos deplorables en nuestro organismo. En fábricas y oficinas se ha comprobado que reduce la eficiencia del trabajador y aumenta el absentismo y en los hospitales y clínicas que agravan o retrasan la curación de los enfermos.
La ambientación de los lugares de trabajo debe responder a normas que van más allá de lo puramente decorativo. Se debe proporcionar un ámbito que ofrezca al que trabaja una sensación de calma que facilite su concentración y estimule su eficiencia y rendimiento. Para conseguirlo, debe considerarse la calidad de la luz (natural o artificial) y la reflexión que ésta otorga a las superficies coloreadas, evitando los efectos de deslumbramiento
La máxima claridad proviene de pintar los techos de blanco. Si los pisos y elementos de equipamiento son relativamente oscuros (reflejan entre el 25 y el 40% de la luz) las partes superiores del ambiente deben tener una capacidad de reflexión del 50 al 60%.
La ausencia de colores contrastantes fatiga la vista al poco tiempo y hay que neutralizar esta posibilidad intentando que no se produzcan disparidades en el campo visual del trabajador porque disminuyen sus posibilidades de visión.
El verde es un color muy utilizado en ambientes industriales combinado con tonos azules.
Sugiere tranquilidad, serenidad, y da descanso a los ojos de quienes trabajan en interiores. Un ambiente verde-azulado tiene buenas condiciones de refracción pero aparece un tanto frío ante la luz artificial.
La temperatura ambiente debe contrastarse para hacer más confortable psicológicamente el lugar de trabajo, por lo tanto, si la misma es elevada, debe optarse por los colores fríos (verde, azul) y por tonalidades cálidas (durazno, marfil, crema) si se trata de temperaturas bajas.
A su vez las dimensiones del lugar pueden aumentar o disminuir visualmente con el empleo del color. Un color claro y único, contribuirá a agrandarlas, mientras que, en el caso opuesto. una altura excesiva se atenúa dividiendo los muros en sectores horizontales, pintando el superior con un color oscuro que continúe en el techo.
En aquellos sectores donde se realicen operaciones delicadas o de gran precisión es conveniente pintar el fondo con un color que contraste con el utilizado de forma general.
En lo que se refiere al mobiliario y a los elementos de equipamiento, a menos que ocupen grandes superficies, pueden seguir la tonalidad general. Los marcos de las ventanas y puertas si se pintan con tonalidades más claras que las de las paredes, disminuyen el contraste que se establece con la luz que entra desde el exterior.
Para que una habitación sea clara, los colores deben ser claros, un matiz intenso podrá ser efectivo en cualidad pero reduce notablemente la claridad de la pieza, factor que debe ser considerado en primer plano. Un dormitorio requiere colores suaves y de descanso, con poco contraste, mientras que un living admite más contraste y colores alegres.
Cuando los ocupantes de una pieza son temperamentales o nerviosos, deben seleccionarse aquellos esquemas en los que tengan predominio la cualidad fría y si, por el contrario, son muy sensibles e introvertidos, serán los colores cálidos y estimulantes los más adecuados.
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