Para pintar paredes existen muchas posibilidades. Combinar el color con los efectos texturados proporciona un ambiente muy personal a la estancia. No existe dificultad alguna en su aplicación, sólo hay que tener pequeños útiles de trabajo.

Herramientas y materiales
Pintura de alta densidad, temple o estuco, tintes para pintura si se desea mezcla de colores, peines, esponjas, rodillos y tampones para efectos de relieve y siluetas. Gavetas o cubos y escalera de trabajo.

Elección de la pintura
– Es la tarea más importante. Antes de comprar, debes imaginar el efecto que quieres conseguir. Piensa en el color o los colores que deseas mezclar y en el tipo de pintura que vas a utilizar.
– La pintura al temple es muy económica y aplicada en su densidad propia, sin mezclar con agua o en pequeñas medidas para obtener una densidad a su gusto, permite los trabajos con textura. Son muy fáciles de mezclar con tintes. Para ello, haz pruebas previas para ver el resultado.
– Existe otro tipo de materiales, como el estuco, o pinturas específicas para texturados que amplían las opciones de elección.

Preparación de la pared
– Es muy importante que la superficie de aplicación de las pinturas esté en perfecto estado. Aunque la pintura texturada rellena de alguna manera las grietas existentes, siempre es mejor restaurar los defectos.
– Para ello rellena con pasta de juntas todas las grietas existentes. Si la pintura antigua no tiene buena adherencia, debes rayar y dar pasta de alisado o yeso.
– Si en la pared existe papel, retíralo. Y si son otras pinturas comprueba que será un soporte correcto para la pintura texturada.

Los efectos con rodillo
– Aplica la pintura en la densidad correcta con brocha o rodillo para este revestimiento.
– Los efectos de relieve los obtendrás pasando a continuación un rodillo de goma especial con el relieve específico.
– Pinta normalmente y deja secar según las recomendaciones del fabricante.

Con peines y esponjas
– Existen peines para pintura de diferente anchura y grosor. Con ellos podrás hacer pasadas sobre la capa de pintura aplicada.
– Se trabaja hacia arriba o hacia los lados cuando está fresca la pintura.
– Aplicando presiones sobre la pintura con una esponja conseguirás efectos de picado. También puedes trabajar con bolsas de plástico o trapos para conseguir su estilo particular.

Con tampones
– Puedes aplicar dos pinturas de diferente color y jugar con los tonos.
– Si aplicas una primera capa de un color y dejas secar, después puedes dar la segunda.
– Esta capa, aún fresca, se puede trabajar con tampones de diferente estilo. Presionando con ellos sobre la pared aparecerá el color de la primera pintura consiguiendo bellos contrastes con la forma de los tampones.
– Otra opción es parcelar la pared y dar diversos colores de pintura texturada. A la manera de frisos, zócalos, etcétera.

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